No solo para chicos


FECHA: Septiembre 1, 2015, 12:14 pm

¿Sabías que en el Jubilar también funciona un Liceo para adultos?

El mismo surgió en 2011, a partir de una necesidad planteada por las propias familias que señalaban que lo esencial para ellos era tener un espacio para seguir creciendo junto a sus hijos. Muchos padres opinaban que no podían acompañar del todo el proceso de sus hijos, al haberse quedado ellos mismos por el camino cuando tuvieron la posibilidad de estudiar. Además lo pedían como un espacio necesario, que les permitiera sentir que ellos también pertenecían al liceo.  


El número de alumnos ha ido creciendo con el correr de los años en los que éste pasó de ser un proyecto que iba a contemplar un solo grupo, a un proyecto donde desde el comienzo ya se constituyeron cuatro. Y si bien el primer año no superó los 85 alumnos, hoy están en el entorno de los 120.

Los alumnos del liceo son un grupo muy heterogéneo. Ya desde su creación se vio la necesidad de ampliar la propuesta al resto de los vecinos de la zona, dado que ellos también tenían derecho a continuar su educación formal y era muy importante que lo pudieran hacer. Así es que todos los años se extiende la invitación formal a las instituciones de la zona para facilitar la inscripción de sus miembros y se trabaja para que en toda la cuenca de Casavalle se esté al tanto de la posibilidad única que el liceo para adultos representa en la zona. . 

El liceo para adultos funciona los lunes, miércoles y viernes de 18 a 21 y maneja todas las materias propias del currículo del Ciclo Básico Oficial. A nivel extra curricular se llevan a cabo algunos talleres de educación financiera y economía familiar. A su vez el área pastoral es cada vez es más fuerte, con espacios de reflexión, oración y acompañamiento de un sinnúmero de procesos que se dan en paralelo a la experiencia académica. También está presente el abordaje desde el área de psicosocial y los alumnos tienen la posibilidad de contar con dichos recursos.

Como en todo liceo para adultos el tema de las posibles deserciones es una cuestión a atender, y para los que formamos parte del liceo se trata de una preocupación real: combatir la deserción. Desde hace unos años se ha estado trabajando para reducirla tomándose medidas concretas para lograrlo como ser la creación de un sistema de tutorías de asistencia y el seguimiento personalizado con llamadas a los hogares, de ser necesario. 

El grado de compromiso entre los alumnos es diverso, como en toda institución. Están quienes creen encontrar en el liceo un lugar sencillo de paso donde acreditar algo que sienten ya tener y otros que lo viven como una instancia fuerte de aprendizaje donde dejar todo para lograr los mejores resultados posibles. 

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