Supervacaciones


FECHA: Agosto 3, 2015, 1:01 pm

Entre cacerías, películas y torta fritas, las actividades en el Jubilar no descansan ni en el receso de julio

Todos los días hubo algo para hacer. Así fueron las dos semanas sin clase en nuestro liceo. Y no fueron actividades aburridas o poco concurridas, todo lo contrario, el lema que le pusieron los referentes fue “Supervacaciones”, y eso quiso decir tener diversión de corrido para todos los alumnos que se quisieran acercar.

Las actividades empezaron el lunes de la primera semana, con la presentación de las Supervacaciones, que estuvo a cargo de Pocho y Joaquín, dos verdaderos motores. Esa tarde, a las risas y entre todos los presentes se eligió lo que se iba a hacer el resto de los días. Así fue que siguieron jornadas de creación de bricolaje y manualidades en general y dos “misiones” o “cacerías” impresionantes, una por la ciudad, la otra en el jardín botánico.

En la misión de la ciudad, se dividieron en tres grupos que salieron en ómnibus atrás de pistas y anduvieron por distintos barrios siguiendo los pasos que se les iban indicando, desde sacarse una foto en pirámide humana en determinado lugar, a comprar bolsas de harina que después iban a tener un uso. Las horas de recorrido y emoción concluyeron en el monumento a la carreta en Parque Batlle donde mererendaron todos juntos.

La segunda misión llegó días después en el jardín botánico, del que al final de la tarde los chicos no se querían ir. Antes habían usado los ingredientes comprados en la primera cacería para hacer un desafío de tortas fritas en plan “masterchef”. Hay que decir que les pusieron mucho amor, quedaron impresionantes y que las acompañaron con leche chocolatada. Ese mismo día hubo además, la proyección de una película “Dios no ha muerto”, que fue seguida de comentarios, reflexiones y una oración.

Otra película que vieron y le encantó a los alumnos fue El Gran Regalo, también seguida de comentarios y una oración. Otra actividad de las Supervacaciones fue la visita a Prado Chico, a orillas del Miguelete, a escalar en las redes y estructuras que allí despliega la organización civil La Muralla. El lugar estaba repleto de niños, subiendo y bajando con la ayuda de los escaladores.

No faltó una ida al teatro, ya sobre el cierre de las vacaciones, el jueves 9, cuando los chicos salieron en excursión al Centro Cultural de España para ver la obra Sir Kustrika, un espectáculo circense, con malabarismos que fascinaron a todos los asistentes. Una vez que terminó se aprovechó el hecho de estar en Ciudad Vieja para dar un paseo por la zona.

Las vacaciones de julio en el Jubilar siempre han sido la excusa para encontrarse y seguir motivando a los chicos con el espíritu de la casa, pero sin dudas que esto se va superando año a año y en esta ocasión las actividades superaron todos los precedentes. ¡Ahora solo falta esperar al año que viene para tener Supervacaciones recargadas! 

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