Conociendo a…Inés Gil


FECHA: Diciembre 18, 2014, 6:15 pm

A esta altura cualquier lector atento de este newsletter tendrá presente el nombre de Inés, la  coordinadora del área es uno de los bastiones de la institución y las incontables actividades que lleva adelante suelen ser noticia de este medio mes a mes. 
“Llegué al Jubilar en noviembre de 2009. La antigua directora de pastoral Sofía O’Neill, amiga personal mía, iba a entrar a una congregación de monjas en Salto. Yo acababa de volver de hacer un internado en Rivera, vine tres viernes como voluntaria y me encantó la propuesta, pronto me ofrecieron ser parte de la pastoral y luego coordinarla”, relata. 
Para ella, y más allá de su corta edad, la propuesta no era del todo nueva ya que contaba con experiencia a cargo de la pastoral en la Universidad Católica. Además, traía otros antecedentes en la mochila habiendo trabajado durante cinco años como voluntaria en Castores y en Horneros, en el colegio Seminario. 
“Todo ese background me daba seguridad a la hora de manejarme con adolescentes. Arranqué copada y lo que tiene el Jubilar es que enseguida te hace sentir que sos parte de la propuesta. Yo tenía mucha afinidad natural, con la propuesta del liceo”, asegura Inés, que no siempre estuvo vinculada a la educación. “En realidad soy nurse, es decir que vengo del ámbito de la salud, pero ahora lógicamente me volqué más a la educación a tal punto que estoy haciendo un posgrado en la Católica de Gestión de Centros Educativos”.  
Polifácetica, Inés además toca la guitarra, pinta, hizo un curso de clown y todo lo ha llegado a aplicar en las clases que le da a todos los grupos de ciclo básico del liceo. “Siempre peleé para salir de esa formalidad de las notas, el salón de clase, los bancos, etc. Busco generar el interés en los chicos, aportarles espacios de reflexión. Apunto a generar consciencia de trascendencia, vivencia de espiritualidad personal, vivencia de encuentro con el otro y con Dios”, señala.   
“Es un proceso relindo de profundización y de conocimiento que van haciendo los chicos. La idea es que este espacio de pastoral sea un mojón en su vida, que los ayude a saber que son sujetos. Se busca que puedan ir rascando en sus deseos profundos, en su conciencia de potencialidad. Que no se las cuenten, que tengan sueños y que entiendan que Dios los eligió”, sostiene Inés, desde el carisma que la caracteriza.

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