Balance positivo


FECHA: Noviembre 27, 2014, 2:50 am

El liceo para adultos cerró un año con muy buenos resultados, superando en números al 2013.
“Hicimos el cierre del año, de 120 alumnos que lo comenzaron logramos que el 71% terminaran de cursar completando los estudios y aprobando, esto significó una reducción en la deserción de casi un 7% en relación al año pasado”, contó Ernesto Correa, uno de los coordinadores del liceo para adultos, rol que comparte con Marcelo Lamónica. 
“Sin dudas que es un número importante para nosotros, si bien nuestra apuesta es llegar en algún momento a que 80% de los que comienzan, culminen el ciclo básico”, aludió Ernesto quien considera que “hay que tener en cuenta que este es el cuarto año del liceo de adultos y en principio habían 20 alumnos por clase y ahora hay 30”.  No son números menores y hacen referencia al aumento que ha experimentado el sector, lo que ha llevado a sus responsables a implementar estrategias específicas para mantener la deserción baja. “Estas estrategias nos han dado buenos resultados y tenernos que profundizar en ellas para el 2015”. 
“Estamos contentos, realmente nos sorprendieron los resultados. Sentimos que los alumnos se pusieron las pilas en el segundo semestre, que siempre es más complicado. Habían arrancado más flojos, de hecho en la primera mitad del año tuvimos bastantes casos de alumnos que debieron reformular partes de sus proyectos, o hacer actividades extras de cada materia para acreditar los cursos. En este segundo semestre el número de personas que tuvo que acreditar en forma complementaria se redujo muchísimo. Casi un 40% menos. De cada clase apenas dos o tres alumnos que tuvieron que realizar alguna tarea extra, lo cual es algo mínimo”, explicó el coordinador, orgulloso del rendimiento de sus alumnos.  
A modo de festejo se hizo una cena de fin de año, en la que se entregaron los boletines, en lo que fuera el cierre académico, pero además hubo un cierre pastoral.  “Cada año tiene una simbología que a lo largo del mismo nos mantiene en el mismo hilo. Este año fue el símbolo de encender una luz, y el binomio luz, sombra. Cerramos el año reflexionando acerca de cuáles fueron las luces de cada uno, sus sombras. Usamos la simbología de la vela para visualizar qué cosas debo quemar para llegar más lejos, Se leyó un pasaje de la biblia, en el que Jesús habla de que no se enciende una luz para ponerla debajo de la cama, y que la luz es para trasmitirla”, sostuvo Ernesto. 

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