Conociendo a…Juan Pedro Narancio


FECHA: Septiembre 29, 2014, 8:29 am

A sus 23 años Juan Pedro es uno de los valores más jóvenes del equipo del Jubilar. Este estudiante de Administración de Empresas se incorporó a filas del liceo a principios de este año, y es parte del Equipo de Desarrollo del mismo. “Mis funciones implican, entre otras cosas, tratar con los padrinos, presentar proyectos para embajadas y empresas y ayudar a organizar eventos para recaudar fondos”, explica.

 El reto no ha sido menor para Juan Pedro, quien casi que de un día para el otro se vio involucrado en todo tipo de reuniones, muchas de ellas de vital importancia para la institución. “Van variando, me junto con personal de empresas privadas, de instituciones públicas; estoy permanentemente atendiendo a personas”, cuenta. Sin embargo pocas instancias le resultaron más desafiantes que cuando le tocó hablar frente al público asistente en una serie de conferencias sobre el futuro de la educación en el World Trade Center. “Gestionar el acontecimiento, es decir, conseguir el lugar y mandar invitaciones a las personas no fue tan difícil, pero después se complicó porque me pidieron que hable de la parte de recaudación. Estaba muy nervioso pero sirvió, porque me parece muy importante saber hablar en público”.

 Si hay algo que impulsa a Juan Pedro en las distintas tareas son sus convicciones religiosas. “Más allá del sueldo para mí es fundamental que el trabajo este alineado con lo que creo, me motiva mucho más el saber que estoy haciendo algo para el Jubilar, ya que tengo claro que en el fondo es algo en lo que creo a nivel moral, religioso y educativo”, señala quien es además catequista de San José de la Montaña desde 2010 y considera que la filosofía repercute plenamente en el modo de encarar el trabajo. “Como católico se que estamos todos en el mismo barco, me entiendo perfectamente con cada uno de mis compañeros, tenemos la misma filosofía, y eso repercute en el trabajo, se nota que está todo el mundo contento con lo que hace”.

Aunque su rol es administrativo y por ende no conlleva un vínculo directo con los alumnos, es plenamente consciente de lo que representa este liceo en la vida de los alumnos, lo que ilustra a través de la siguiente anécdota: “Al mes de haber arrancado, unas personas vinieron a filmar, hacían un seguimiento de una alumna, la acompañamos a la casa y le preguntaron a la madre cuáles eran sus expectativas para la hija, respondió que era que pudiera terminar ciclo básico. En ese momento yo le pregunté a la chica a qué le gustaría dedicarse y me dijo que quería ser neurocirujana. Me di cuenta que quería todo, que tenía una expectativa mucho más alta de la que tenía cuando entró. Eso es lo que genera el Jubilar, les modifica las expectativas, pasan a pensar, por cuenta propia, en facultad. Eso es un logro gigante”.

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