Conociendo a…Ernesto Correa


FECHA: Julio 29, 2014, 7:25 pm

Ernesto es uno de los coordinadores del Liceo para Adultos del Jubilar, cargo que comparte con Marcelo Mónico y que ambos ocupan desde el año pasado; además se desempeña dando apoyo a grupos reducidos de EPA. Antes de eso supo ser tutor de uno de los grupos de EPA y profesor de historia e inglés en el Liceo para Adultos.
Cuenta que el lazo con el Jubilar se lo hizo Matías Folgar, uno de los coordinadores de EPA, a quien conoció en el IPA. “Estudiamos juntos y generamos una gran afinidad ya que nos interesaban las mismas cosas, por lo que seguimos en contacto más adelante”. 
Fue a fines de 2009 que por recomendación de su amigo se presentó a una entrevista con el entonces director, Gonzalo Aemilius, sin conocer el liceo, pero con una experiencia previa que le fue determinante a la hora de cuajar en el ensamblaje: “Mis padres trabajan en el INAU y tienen una ONG, así que yo desde chico trabajé como voluntario con población menos favorecida y me gustó dar una mano desde donde yo pudiera. Salía del liceo y me iba a dar apoyo a los chicos de la ONG”. 
“Creo que el trabajo en estos ámbitos hace que sea cien veces más reconfortante alcanzar tus logros, además es algo que me nace”, asegura, quien no tiene drama en considerarse “bueno trabajando en equipo” y “creativo en diseñar estrategias de trabajo con los alumnos”. Esos son factores que lo hacen sentirse cómodo, justamente, trabajando en el Jubilar, al que considera terreno fértil para ideas innovadoras. “Esa es una impronta que nos dejó Gonzalo como director: confiar en gente joven, emprendedora, que no es de quedarse en el molde”.
En los cuatro años que lleva en el liceo dice haber vivido dos situaciones que lo conmovieron particularmente. “Una se dio el año pasado cuando el grupo de EPA que yo he venido acompañando se graduó, lloré mucho”. La otra es más general, de todos los días y tiene que ver con “la oportunidad que brinda el liceo de adultos, de ver a las mamás, los papás, las tías de los chicos que vienen de mañana; o mismo ver a los chicos de ciclo básico que se quedan hasta las 8 a esperar a su madre que está estudiando, me parece que es algo único., el impacto del liceo en la vida de estas familias”.

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