Irse y quedarse al mismo tiempo


FECHA: Julio 29, 2014, 7:23 pm

El Colegio Monseñor Isasa y el Sagrada Familia se sumaron a los liceos que tienen convenios con nuestra institución, abriendo sus puertas a chicos de 4º año que además mantienen su vínculo con el Jubilar a través del Espacio de Permanencia y Acompañamiento (EPA)
“Este año tenemos nuevos convenios, dos puntualmente, uno con el colegio Monseñor Isasa, que es jesuita y el Sagrada Familia. Tenemos cuatro chicos yendo al Isasa y dos al Sagrada Familia, todos empezaron  4º.  La idea es que puedan seguir haciendo ese proceso, a lo largo de 5º y 6º, y año a año continuemos contando con esos colegios que se suman a los que ya estaban”, sostiene Matías Folgar, coordinador de EPA. 
Por “los que ya estaban” se refiere a becas en: Instituto Doctor Andrés Pastorino, Colegio y Liceo Misericordista, Colegio y Liceo Regina Martyrum, Colegio y Liceo Mariano, Colegio Seminario y el St Brendan’s.School, además de liceos públicos y UTUs. 
Como responsable de este espacio que sostiene el proceso de adaptación a otros liceos y mantiene a los estudiantes ligados al Jubilar, Matías asegura que estos convenios representan una tranquilidad. “La prueba está en la entrada de muchos chicos a facultad y carreras terciarias, ya vamos por la segunda generación que egresa del proyecto y nos damos cuenta que estos liceos donde prosiguen sus estudios no solo les brindan una solida formación académica, sino que también mantienen un carisma similar al nuestro, al igual que una formación semejante en valores”, considera. 
Matías entiende que lo que se tiene que percibir entre los postulantes a ser parte de EPA, una vez que se acercan al final del ciclo básico es “disposición y ganas, muchas ganas”, además de un compromiso de la familia en pos de los mismos objetivos. “Necesitamos que los chicos den su máximo, su ‘12’ a nivel afectivo,  a nivel grupo, a nivel materia, que no se descansen”, dice. 
La determinación de a qué liceo termina yendo cada postulante seleccionado no se da al azar. “Les preguntamos a qué colegio les gustaría ir, nos gusta respetar eso y que puedan conocer la institución. Tenemos chicos diferentes dentro de EPA y tenemos colegios diferentes, la idea es que cada uno encuentre el suyo particular”, explica Matías. A continuación entrevistamos a dos chicos que pudieron dar con el suyo. 

Catherine Reyes tiene 18 años, vive en el barrio de Casavalle y está cursando 6º año en el Seminario. Nos contó acerca de su experiencia, los cambios y desafíos afrontados.  
¿Cómo te resultó el cambio de liceo en su momento?
Al principio fue difícil, es totalmente distinto. Allá es mucho más grande la generación, acá era rechiquita, eran mis compañeros de clase nomás y allá tenía cuatro clases más, además de la mía. Es como la sociedad, reducida, hay todo tipo de personas. Lo que me costó fue que cuando entré quería atender lo académico y también la integración, y al mismo tiempo los nuevos éramos muchos. De a poco se dan instancias en que vas conociendo a la gente, sobre todo muchas actividades vinculadas a lo religioso o al servicio solidario, que te acercan a las personas.
¿Algún amigo pasó al Seminario contigo?
Entré con mi mejor amiga, Jessica Álvez y en el liceo me hice muy compañera de una chica que entró del Anglo. En realidad los grupos de amigos ya estaban formados porque algunos vienen juntos desde los 4 años, y entonces tenías que formar el tuyo propio. 
¿Lo académico te costó?
Sí, es muy exigente y tiene una carga importante de inglés. Fue una de las materias que más me costó pero acá en EPA tuve mucho apoyo, me sirvió pila, se me hizo demasiado necesario. 
¿Desde qué punto de vista crees que fue mayor el aporte de EPA?
En que los tutores de EPA están muy en contacto con el Seminario y encima yo al venir lo hacía con ganas, por poder reencontrarme con mis amigos. Además venía a hacer los cursos de Animadores y otros talleres, así que no era solo venir a hacer los cursos de liceo. Todo esto te va integrando al espacio de EPA.  

Sebastián Pereira, de  17 años, también pertenece al barrio del Liceo Jubilar y está cursando 6º año en el Instituto Doctor Andrés Pastorino
¿Cómo viviste el cambio en su momento?
El cambio es un susto, ya que estás acostumbrado a las instalaciones de acá, a todo lo de acá. Yo me fui con dos amigos más. 
¿Eso te ayudó a integrarte?
En realidad cuando sos nuevo, ellos te integran a vos, pero sí, te ayuda bastante. 
¿Hay diferencias de exigencia entre un liceo y otro?
Es un tema de edad y que por estar en cuarto tengas que encarar materias nuevas. Por suerte acá me dieron bases como técnicas de estudio, hacer resúmenes para estudiar mejor, y distintas herramientas para encarar ese tipo de estudios. 
¿Sentís que EPA te ayuda?
Sí, como te decía, ayuda mucho. Acá hay acceso a libros, internet, vienen mentores a apoyarte en lo que pueden. Vos venís con el estrés de las materias y acá se te da la oportunidad de que te expreses. Por otro lado te dan herramientas para encarar lo que es la vida laboral. Yo vengo cuatro horas por día y puedo decir que esta es mi segunda casa, siempre lo fue.  

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