Conociendo a…Marcelo Mónico


FECHA: Junio 29, 2014, 1:11 pm

Marcelo Mónico es, junto, a Ernesto Correa, uno de los coordinadores del Liceo para Adultos. Durante sus primeros semestres en el Jubilar se desempeñó como Profesor de Biología (de adultos, también) para, eventualmente, hacer la transición a este rol de organizador, el cual lo tiene 100%  involucrado en el área.  
 Hasta llegar al Jubilar, Marcelo no contaba con experiencia trabajando con adultos. Se desempeñaba en la Sagrada Familia, con alumnos de Ciclo Básico y Bachillerato y en cuanto asumió el nuevo trabajó se dio cuenta de que el desafío iba a ser constante. “Cuando llegué a la primera clase me di cuenta de que todo lo que había planificado no servía, que el de los adultos era un mundo distinto y tenía que reestructurar, reorganizarme”, narra. Todo se trataba, “de sentirme más cómodo yo, para de esa manera llegarle a ellos”, indica.
“Yo siempre digo lo mismo; que los profes estamos acostumbrados a hacer desde los contenidos y cuando me encontré con los adultos me di cuenta que al contrario, la clave son las competencias”, dice quien admite haber hecho “un click” desde que está en el Jubilar. “Yo tengo 37 años, entonces me encontré con alumnos mayores que yo y si bien siempre me han respetado, uno mismo es el que se pregunta ‘que me van a decir’”. 
“En el rol en que estamos ahora hacemos todo un seguimiento con los alumnos que faltan y eso abre la puerta a un montón de situaciones: separaciones, pérdidas de trabajo, problemas familiares de todo tipo, de salud; y nosotros somos testigos y contención; tenemos que estar muy parados y por suerte con Ernesto nos entendemos y trabajamos bárbaro como equipo”, analiza.
“Dentro del general del Jubilar tenemos total independencia para hacer, pero siempre consultando y comunicando cuando hay algo nuevo, y hemos sentido mucho la presencia del liceo en general cuando hemos tenido casos puntuales. Esto no es Ernesto y Marcelo hacen lo que quieren. Tenemos un gran soporte atrás de Dirección, pastoral, el equipo de asistentes, psicólogos, asistentes sociales, etc. Contamos con todas esas herramientas para hacer uso y eso te da una gran tranquilidad”, agradece.   
Por último Marcelo destacó una de las facetas más gratas que tiene su labor: La emoción  que aflora en la característica celebración de fin de año, el alcanzar el logro. “Es increíble ver a adultos llorando por acceder a terminar el liceo, es muy movilizante”.     

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