LOS GRANDES TAMBIÉN


FECHA: Junio 29, 2014, 10:10 am

Los grandes también
El Liceo para Adultos del Jubilar sigue evolucionando a medida que promedia su cuarto año de vida. Sus responsables nos pusieron al día acerca del presente de un área fundamental de la institución 
Por segundo año consecutivo la coordinación del Liceo para Adultos se encuentra a cargo de Ernesto Correa y Marcelo Mónico, dupla de amigos que supieron ser docentes del área y hoy atienden tanto el sector pedagógico como lo relativo a la administración.
 “Allá por el mes de febrero arrancamos con las preinscripciones de Ciclo Básico, para las que se anotaron cerca de 150 alumnos, para un cupo de 120 divididos en cuatro clases”, cuenta Ernesto, para luego agregar que este año ampliaron el número de alumnos por grupo, de 25 a 30. El coordinador explicó, a su vez, que como en todo liceo para adultos, el número de abandonos es elevado, y que la misma “es una realidad difícil de combatir, ya que la mayoría trabaja y tiene una familia que mantener, lo que significa que la prioridad está en otro lado”. 
Una de las maneras de mantener lo más bajo posible el índice de deserción es convocar en un horario lo más accesible posible. “Hay clases los lunes, miércoles, viernes y los turnos terminan a las 21 hs, mientras que en otros liceos llegan a salir a las 23, 23.30”, sostiene y destaca que más allá de que buena parte de los alumnos son de la zona, también están los que atienden desde lejos, incluso desde Canelones. “Volver a estudiar implica, para muchos de estos adultos, el enfrentarse a sus miedos, a los traumas del pasado, a revivir situaciones de fracaso”, asegura Ernesto, acerca de la psicología del estudiante.   
El proyecto se conforma de dos módulos semestrales, con seis materias en cada uno de ellos, cubriendo la totalidad de las asignaturas de secundaria, solo que divididas en ese formato. “Hacemos 14 semanas en un módulo y 15 en el otro, en vez de las 12 acostumbradas, de manera de recuperar técnicas de estudio, modalidades de encarar un texto”, detalla sobre un ciclo cuyos alumnos tienen a partir de 21 años, sin un tope de edad.
La semana en que encontramos a Ernesto, la última de junio, arrancaban las evaluaciones especiales de los proyectos (dentro de un plan en que no existen los exámenes). El responsable sintetizó cómo funciona el sistema: “Para aprobar cada semestre hay que preparar un proyecto grupal sobre una temática elegida por ellos y que pueda llegar a involucrar en este lo que estamos tratando en las asignaturas. Nosotros intentamos que tenga que ver con su vida cotidiana. Van entregando avances y en cierto momento entregan el definitivo y hacen una defensa oral frente a un tribunal”.    
Ernesto contó que “para pasar también tienen que aprobar las distintas materias, pero además se insiste en las actividades extracurriculares, que no son en horarios de clase. Hay que participar de las mismas al menos dos o tres veces, y se hace una actividad cultural con todos, como ir al teatro”. Una de las salidas más memorables, aseguró, fue a ver el ballet el Lago de los cisnes en el Sodre, o la visita de Alejandro Figueredo para dar una charla de periodismo, los talleres de Educación Financiera o el Café literario. “La idea es buscar siempre hacer cosas diferentes, que nutran a los alumnos”, concluyó Ernesto.  

Desarrollado por www.impactus.com.uy