Conociendo a…Montserrat Isasa


FECHA: Mayo 28, 2014, 6:15 am

Montserrat es referente de primer año desde fines del año pasado. “Acepté consciente del desafío que implicaba un acompañamiento diferente, acompañar a dos grupos, y sobre todo hacerlos sentir respaldados en la transición de la escuela al liceo”, dice esta estudiante de psicología, que mientras se desempeña con gran dedicación en las actividades del liceo trabaja en la tésis final de la carrera. 
Transcurre el mediodía de un viernes de mayo y se encuentra extremadamente atareada, en medio de conversaciones con profesores y alumnos. “No somos como un adscripto, que está en temas administrativos y de notas, sino que nuestro rol implica un involucramiento más amplio”. Esto quiere decir, según ella, “estar pendientes de cómo se comportan los alumnos, cómo hablan, cómo se presentan”. “Hay que estar ahí, para hacerlos seguir adelante, para robarles una sonrisa”, señala, con una sonrisa, justamente. 
Lo que los alumnos precisan, de acuerdo a Montserrat, es la figura de un escucha, figura de la que muchas veces carecen en sus hogares. Su experiencia previa con chicos en condiciones similares a los del Jubilar data de voluntariados, que llevó a cabo como alumna del liceo Seminario y luego dando clases de inglés en un taller situado en el barrio de Palermo. Esto hizo que una vez que llegó a Casavalle, contara con una idea de lo que enfrentaría. “No deja de impactar el que en muchos casos tengan que encarar responsabilidades de adultos a los 12 años; para nosotros  es un desafío, implica una exigencia emocional, bastante fuerte y un desgaste importante”, considera. 
Lejos de amedrentarse Montserrat se siente agradecida con la oportunidad, a tal punto que  siente “como un regalo, el poder conocer a los chicos y sus familias y ver cómo van aprendiendo e incorporando”. Además dice sentirse representada por la mística que es inherente a la institución. “Este es un liceo exigente, pero que exige desde el amor, entonces se da eso que dice San Agustín ‘ama y haz todo lo que quieras’; desde ahí nace todo y es en pos de un bien mayor: que los chiquilines puedan confiar en ellos”, concluye, para retomar sus tareas colmada de energía.

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