Jornada de mantenimiento 2013


FECHA: Febrero 26, 2014, 5:18 pm

Como cada año, los alumnos dejaron el liceo en orden para lo que vendrá 
Si hay una filosofía que define el enfoque del Jubilar, es la de que “este liceo lo hacemos entre todos”, como repite Jorge Dos Santos, mejor conocido como Pocho, subdirector del turno tarde.  
Él fue uno de los que a fines del año pasado estuvo al frente de nuestras ya características jornadas de mantenimiento, esa instancia tan importante a través de la cual los chicos se encargan de emprolijar las instalaciones para dejarlas a punto nuevamente, tal como ellos las encontraron. Esta actividad, que según Pocho es una de las más importantes ya que implica eso de “trabajar en conjunto”, convoca no solo a los alumnos, también a los ex.    
“Es increíble que una institución tenga tantas horas funcionando al día, todos los espacios son utilizados a full y todos los que acá convivimos tenemos nuestra cuota en el desgaste que se puede provocar en los distintos salones y áreas del liceo”, explica el responsable. 
Es por esto que el trabajo parte en la zona más usada: el salón. Se lavan las paredes y se quita la grasitud de las mismas. Acto seguido se pinta con gran cuidado, cosa de no salpicar el piso ni manchar los perfiles de aluminio. El plan es que todo quede en impecables condiciones, o como dice Pocho “inculcarles la minuciosidad, y el aprender a trabajar con el otro”. 
Las tareas siguen por los bancos que han quedado algo estropeados por el uso. Están aquellos que necesitan un lijado, los otros que demandan “un buen aguazo”, detergente, aguajane, trapo de piso; después se secan al sol y quedan prontos. 
Son cuatro horitas de trabajo, con algo de música de fondo como para ir distendiendo y generar un clima ameno, donde se encare lo que hay que llevar a cabo con buena energía. “Les pedimos que vengan con ropa de batalla y nosotros, los adultos y referentes hacemos lo propio y nos ponemos a trabajar con ellos. Es una experiencia de equipo, somos un equipo de laburo y estamos acá; si hay que ponerse en cuatro patas para refregar una mancha le vamos a dar a esa mancha, o mismo limpiar el pizarrón” 
La actividad trasciendió las aulas y la muchachada se repartió por los demás espacios del Liceo, incluidos los baños, el comedor, salones de taller y la biblioteca donde muchas veces hay libros que “encolar”. Como dice el subdirector, la idea es sencilla y directa: “en estas jornadas no se puede tener miedo a ensuciarse  las manos ni la ropa, por qué acá venimos a trabajar”.  
 

Desarrollado por www.impactus.com.uy