El límite es su imaginación


FECHA: Octubre 2, 2015, 12:22 pm

Una impresora 3D llegó al Jubilar gracias a una donación del Club de Rotarios de Puerto del Buceo, y los alumnos de 3º ya le están sacando jugo. Daniel Karvelis, encargado del área de Tecnología e Informática nos cuenta todo al respecto

“Al igual que otros clubes de rotarios, el Club de Rotarios de Puerto del Buceo viene colaborando con el liceo desde hace tiempo, en diferentes aspectos y este año le tocó al área de Tecnología e Informática”, dice, contento, Daniel.

“Como siempre debemos tener en cuenta que la impresora 3D es solo una herramienta para conseguir los elementos que los alumnos se imaginan para resolver los ‘problemas’ de los diferentes proyectos en los que se embarcan. Para lograr esto los alumnos deben imaginar las piezas que precisan, modelarlas y luego imprimirlas. Las tres etapas son importantes y requiere de un trabajo en equipo. Hay alumnos que tienen la capacidad de imaginar la solución y otros la capacidad para diagramarlo con programas de modelado 3D. La gran ventaja, es que pueden conseguir hacer todo lo que se imaginen, no hay límites, o mejor dicho el límite es su imaginación. Muchos se están comenzando a dar cuenta que tienen un futuro fructuoso con el modelado y creación de objetos”, comenta.

El profesor contó, además, que cómo había alumnos que ya contaban con una experiencia previa de taller con impresoras de este tipo, fueron ellos mismos los que dieron las primeras clases, explicándole el funcionamiento al resto. Daniel quedó fascinado con los resultados: “Fue lo mejor, la verdadera clase del siglo XXI. Es el momento donde los alumnos comienzan a saber más que el ‘docente’ y las clases magistrales se transforman en un espacio donde todos intercambiamos experiencias y conocimientos. Esto ya lo había practicado el año pasado. Además de tener gran llegada entre sus pares, yo tuve la posibilidad de aprender algo nuevo”.

Cuenta Daniel que al principio, al ver los resultados de las primeras impresiones “las caras eran de asombro y mucha felicidad” y que “muchos no entendían cómo funcionaba hasta que vieron que lo que habían modelado en la computadora comenzaba tomar forma y pasaba a ser un objeto tangible”. Antes habían estado visualizando una serie de videos donde se mostraban diferentes métodos de impresión en 3D (metales, yeso, PLA, hormigón para casas, etc.). “Hoy día ellos mismo ya hacen todo el proceso completo, desde modelar las piezas, preparar los archivos para la impresora, preparar y calibrar la impresora y por último imprimir. Como dato curioso anecdótico, es que los alumnos de 1er año están muy interesados y le dije que si querían imprimir algo primero debían aprender a usar el programa Bleder y ya hay varios que están aprendiendo por su cuenta a usar este programa (que no es nada fácil) para poder imprimir algo”, señaló.

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