Liceo para Adultos
El Liceo Jubilar ofrece la oportunidad a los adultos de realizar Educación Media. Son 78 alumnos entre 21 y 65 años que colmaron nuestras aulas con renovada esperanza sabiendo que hoy sigue existiendo un lugar para sus sueños.
Al realizar un relevamiento del nivel educativo alcanzado por los padres y hermanos mayores de los alumnos, comprobamos que es bajo. La mayoría ha finalizado Educación Primaria, pero no han cursado Educación Secundaria. Es deseo de muchos realizar estudios secundarios y así lo han solicitado.
Luego de realizar numerosos encuentros con autoridades de Secundaria, hemos conseguido que nos permitan ejecutar una nueva modalidad (modular) para que los adultos puedan estudiar Ciclo Básico, que tuvo comienzo en abril del presente año.
Dos inconvenientes debían enfrentar los que hoy son nuestros estudiantes. Por un lado, la inexistencia de centros educativos en la zona para adultos y por otro, si tomaban la decisión de asumir el desafío de trasladarse a otro barrio para estudiar, debían sostener un sistema asistencia diario, con cuatro horas de jornada que implicaba tres años lectivos.
La llegada del plan 2009 ofrece la posibilidad de sostener el compromiso de estudio en el tiempo en la medida que se acredita el Ciclo Básico en el lapso de un año con una asistencia que implica una frecuencia de tres veces a la semana.
Aquí aparece un desafío que no es menor, en la medida que es la expectativa del centro educativo ofrecer una educación calificada. Es nuestro deseo que aquellos alumnos que estén interesados puedan continuar sus estudios tan preparados como quienes han completado el ciclo en los planes tradicionales.
Para sostener esta exigencia el currículum se apoya en la educación por competencias. Los estudiantes adultos llegan al sistema con un bagaje importante adquirido en base a experiencia, la falta de acceso a la educación formal genera el imaginario de que esos aprendizajes no son válidos. De alguna manera el plan para adultos acredita esos saberes y les da un marco teórico; reordena, les da estructura, permite entender el porqué de las cosas.
En este sentido el plan impacta en la autoestima del alumno que ya no quiere huir del sistema sino permanecer en él. Se sienten valorados como personas, y adquieren experiencia en la resolución de problemas.
En la etapa de evaluaciones, los alumnos conforman grupos de trabajo y preparan un proyecto de investigación que involucra todas las materias que han cursado. Se toma el mismo objeto de estudio desde muy diversos abordajes. Resulta atractivo en la medida que se enfoca a centros de interés planteados por los propios alumnos y además se trabajan elementos de metodología que resulta valioso aprender. Genera, además, una visión integradora del conocimiento. Los productos entregados, de diferente calidad de desempeño, demuestran gran motivación e interés.
Parte de la presentación de los proyectos se realiza de forma oral frente a los compañeros, poniendo en juego la capacidad de comunicación de lo aprendido y generando en los grupos un acercamiento a los pares desde el “saber”, conformando a su medida una pequeña comunidad “académica”.
El estilo particular del Liceo Jubilar en la adaptación del plan le ha dado una impronta diferente. Se ha trabajado mucho en la formación de comunidad de referencia, hemos buscado que nuestros alumnos se sientan “hermanos” que puedan sostenerse cuando alguno flaquea, darse ánimo, celebrar juntos los logros y cerrar filas cuando la adversidad apremia. Se vive en el Liceo un verdadero sentir de comunidad. No es fácil conseguir que en un mundo adulto en el que el individualismo prima, las relaciones interpersonales de colaboración y respeto se instalen como forma de vincularse.
La gran mayoría de nuestros alumnos se desempeñan en trabajos como el servicio doméstico, la construcción y debido a la proximidad con varios cuarteles en la zona, al servicio militar, lo cual da como suma una diversidad que vuelve mucho más interesante la convivencia en el aula y más valioso el espíritu de comunidad que se respira.
Sumado a todo esto, nos resulta relevante que nuestra población estudiantil se ha atrevido a soñar con un cambio cualitativo en su estilo de vida, ellos mismos explican que no solo tiene que ver con un cambio en su trabajo y sus ingresos (que no consideramos menor), implica además poder participar activamente en una reunión social “sin pasar vergüenza” y sobre todo ganar en dignidad, en confianza en sí mismos. Una constante en su motivación es ser testimonio para sus hijos, testimonio de esfuerzo y de esperanza.
Se anotaron para participar de esta instancia 103 adultos de entre 21 y 65 años (una abuela de un adolescente del Jubilar que lo realiza para motivar a su nieto, del cual está a cargo).
Del total de inscriptos no comenzaron el curso 12 adultos y abandonaron 13. Fue un proceso muy doloroso para los adultos que tuvieron que abandonar este sueño debido a problemas familiares o laborales. De acuerdo a los inscriptos y a los que hoy permanecen, el promedio manejado es de un 75% y la deserción de un 25%.
La demanda superó nuestras expectativas así como también las devoluciones que de boca de los alumnos hemos recibido. “Llegar acá es como un descanso, se sale de las preocupaciones de todo el día y se llega a un lugar donde se respira un aire distinto”, “muchas veces nos consideran marginados por el lugar donde vivimos, si tenemos el liceo terminado damos otra impresión”, “de tarde nos sentamos con mi hijo a estudiar juntos, a él le encanta y me ayuda un montón”. Asimismo nuestro cuerpo docente siente la gratificación del reconocimiento; el encabezado de uno de los proyectos presentado por una alumna comienza con un mensaje para los docentes: “Gracias por compartir la capacidad de enseñar con nosotros”.
