Área Académica

Propuesta Pedagógica

Considerando los principios cristianos como motor esencial, como razón y sentido de ser, el Liceo Jubilar está comprometido, como comunidad educativa, en ser un agente de cambio en la sociedad en que se inserta.

En este sentido, busca ser un referente en la educación formal, y desde una antropología cristiana, colaborar activamente en el desarrollo integral de los adolescentes de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, promoviendo su inserción responsable y creativa en la misma.

Cada hombre y mujer, es imagen de Dios y está llamado a conocerlo y amarlo. Desde esta perspectiva creemos en la educabilidad de la persona, y en que la educación, entendida como proceso dinámico, es un elemento clave en la formación de hombres y mujeres libres, que siendo sujetos activos su propio crecimiento, busquen el máximo desarrollo de sus capacidades y potencialidades; sean constructores de la historia y servidores de la sociedad, teniendo como modelo a Cristo, Hombre Nuevo.

Por ello, el Liceo Jubilar brinda una educación integral que promueve en los jóvenes el máximo desarrollo de sus potencialidades en todos los ámbitos de la vida, de manera tal que, como protagonistas, se constituyan en sus propios agentes de cambio y que, al mismo tiempo, puedan ser multiplicadores de cambio en su entorno inmediato.

De este carácter particular que le imprime su fundación es que se desprende la propuesta pedagógica. La misma, teniendo como centro las necesidades e intereses de los alumnos, y desde una postura interaccionista que entiende necesaria la complementariedad entre lo académico, lo psicológico, lo socio – cultural y lo espiritual, pretende:

“Promover la capacidad de los alumnos de gestionar sus propios aprendizajes, adoptar una autonomía creciente en su carrera académica y disponer de herramientas intelectuales y sociales que les permitan un aprendizaje continuo a lo largo de toda su vida”[1].

• Promover el desarrollo de un autoconcepto positivo respecto a la capacidad de aprender, que lleve al alumno a creer y confiar en la posibilidad de mejorar y  superarse.

• Desarrollar la metacognición de los procesos de aprendizaje a través de la reflexión y la contrastación. Según Edgar Morin, “los procesos reflexivos son inseparables de los procesos de objetivación”[2]

• Promover el disfrute de conocer, comprender y descubrir.

• Promover la curiosidad y la creatividad.

• Favorecer el pensamiento complejo integrando los saberes de las distintas asignaturas y de las distintas dimensiones de la vida humana.

• Favorecer y colaborar con los procesos de búsqueda de autonomía y de autocontrol.

• Promover una relación educativa personal y personalizante que reconoce las características y la historia de vida de cada alumno y de cada familia; a partir de la generación de vínculos humanos significativos.

• Que nuestros alumnos logren desarrollar sentido de pertenencia a la comunidad educativa, de modo que, percibiendo la vida institucional desde “el nosotros”, logren descubrirse a sí mismos para, descubrir al otro, reconociendo y aceptando las diferencias y las interdependencias.

• Desarrollar en los alumnos la capacidad de trabajar en grupo, de relacionarse y de crear sinergias, comprometiéndose en experiencias significativas compartidas.

• Proporcionar a los alumnos un gran valor como sujetos sociales y culturales, promoviendo su sentido de pertenencia a la institución y su integración social.

• Promover el cuidado responsable de la Naturaleza.

• Promover que nuestros alumnos integren a su proyecto de vida los valores cristianos de humildad, solidaridad, justicia y compromiso con la construcción del Reino de Dios.

 

Centrado en estos objetivos, el Liceo Jubilar “Juan Pablo II” se constituye como una “comunidad de aprendizaje” que, iluminada por la Palabra, la Eucaristía y la Oración, promueve:

• Un clima de trabajo agradable y armonioso, centrado en la valoración positiva del otro y en el respeto mutuo.

• El desarrollo integral de todos sus integrantes.

• Un alto grado de compromiso e implicancia con la institución desde la diversidad de roles y tareas.

• Desde la evangelización, la formación de un educador profesional, comprometido con el desarrollo académico y humano de sus alumnos.

• La formación permanente del personal docente y no docente.

• El reconocimiento de la estrecha relación existente entre valores y cultura, y entre desarrollo del lenguaje e identidad, rescatando los valores culturales provenientes de las familias.

• El desarrollo de una cultura de corresponsabilidad y de mutua implicancia entre institución y familia en la educación de los jóvenes.

• La solidaridad y la participación

• Todo lo que haga posible el encuentro, la colaboración y el diálogo, respetando el modo de vida y de pensar de los otros

• La comunicación de nuestras preocupaciones y de nuestras esperanzas abiertas a las preocupaciones y esperanza de los demás

• La celebración de la fe en la oración comunitaria, en el trabajo cotidiano y en los sacramentos

• Vivenciar los valores evangélicos y participar del esfuerzo coordinado de la Iglesia.

• Imitar a María Madre de Jesús, quien da a la Comunidad Educativa el clima de

Oración, Amor, Escucha y Servicio

• Una educación para el servicio de la paz y la justicia

 

Nuestra Comunidad Educativa la integran los alumnos, padres, docentes, directivos, personal administrativo y de servicio; todos participando corresponsablemente para lograr una formación integral de todos; constituyéndose, así, esta comunidad, en la comunión de unos mismos criterios y en la participación en un proyecto común.

Todo hombre está unido a Cristo aunque no sea consciente de ello. Cristo muerto y resucitado por todos, da siempre al hombre su luz y su fuerza para que pueda responder a su máxima vocación.

El misterio del hombre se realiza desde Jesucristo, original y creativo, plenamente con los otros y para los otros. Cada hombre, hermano de todos los hombres, está convocado a construir una sociedad más humana y más justa, a estar inserto en la humanidad y hacer historia.




[1]                  POZO, J.I.; MONEREO C. (2000). El aprendizaje estratégico. Editorial Aula XXI Santillana, Madrid.

[2]MORIN, E. (1999 ) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO

 

 

Preparando la huerta

Reflexionando en un retiro

Limpiando el salón después de clase